Los ácidos grasos Omega 3 son una forma de grasa poliinsaturada que el cuerpo obtiene de los alimentos. Consumir estos ácidos es esencial, debido a que el organismo no puede producirlos por sí solo. Es por ello que debe obtenerlos mediante la ingesta de alimentos como los pescados de agua fría —incluyendo el atún—, el salmón, las sardinas y la caballa, así como a través de alimentos de origen vegetal: las semillas de chía, de lino, las nueces y los vegetales de hoja verde.

Es importante destacar que para lograr un buen aprovechamiento del Omega 3 de las semillas (que son una de las fuentes de mayor concentración de estos ácidos grasos) se las debe moler, ya que de lo contrario no pueden ser digeridas por nuestro aparato digestivo. Se sugiere agregarlas a ensaladas de frutas, jugos, sopas o ensaladas. Ciertos aceites como el de canola, el de soja y, en menor proporción, el de oliva también son una fuente importante de Omega 3. Se recomienda no calentarlos, ya que la modificación en la temperatura puede provocar la pérdida de sus propiedades beneficiosas para la salud.

Se ha descubierto que los ácidos grasos Omega 3 son favorables para el corazón. Algunas de las cualidades que se  pueden destacar en ellos son:

  • Acciones antiinflamatorias y anticoagulantes
  • Disminución de los niveles de colesterol y de triglicéridos
  • Reducción de la presión sanguínea.

 

También pueden reducir los riesgos y síntomas de otros trastornos como la diabetes, el accidente cerebrovascular (ACV), algunos tipos de cáncer, la artritis reumatoidea, el asma, la enfermedad inflamatoria intestinal, la colitis ulcerativa y el deterioro mental.

El Omega 3 también posee efectos sobre la piel y el pelo que ayudan a mejorar eczemas y psoriasis.

El salmón que consumimos en la Argentina en su gran mayoría proviene de criaderos, adonde se desarrolla a través de alimento balanceado, el cual no contiene Omega 3 Ello provoca una variación en la cantidad de ácido graso en el pescado. Por esta razón esta clase de salmón, a diferencia del silvestre, contiene menor proporción de Omega 3.

Es importante destacar que no es lo mismo incorporar este tipo de ácido graso mediante la alimentación que en cápsulas, ya que estudios recientes han demostrado que las últimas podrían predisponer al individuo a ciertos tipos de cáncer.

En conclusión, podemos destacar que las mejores fuentes de Omega 3 para nuestro organismo son las de origen vegetal, tales como las semillas y los aceites; también los pescados que viven naturalmente en aguas frías, ya que estos contribuyen a un correcto funcionamiento del aparato cardiovascular, aportan beneficios a la salud y mejoran la calidad de vida.

 

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